5 lecciones que un chef puede enseñarte sobre la gestión de tu publicidad

No descubrimos nada nuevo si decimos que hoy en día la televisión ha encontrado un filón de oro en la gastronomía. Tras años en los que míticos cocineros-comunicadores nos enseñaban cómo preparar sencillas recetas en horario matinal a base de generosas dosis de perejil y tintorro, hoy las cadenas de televisión están apostando por nuevos formatos como los realities de coaching (“Pesadilla en la Cocina“) o por competiciones entre chefs, tanto aficionados (Masterchef) como profesionales (TopChef).

Tal moda no resulta del todo extraña. No en vano, las cocinas españolas son una referencia en todo el mundo y nuestras primeras espadas de los fogones brillan con luz propia desde su constelación de estrellas (Michelín) acumuladas con el paso del tiempo y el buen hacer. Al fin y al cabo, comer bien es y siempre ha sido una de las mejores costumbres que tenemos en este país.

chicote

Sin embargo, lo que sí puede sorprender a muchos – especialmente entre los no asiduos a estos programas -, es que esconden fórmulas básicas de management que son comunes a la forma de trabajar de cualquier chef de renombre y cuyos principios son fácilmente extendibles a cualquier esfera del mundo de los negocios y al desempeño de nuestro trabajo diario.

Aquí hablaremos sobre alguna de estas lecciones. Como sabes, este blog trata sobre marketing y publicidad, ergo dicho análisis estará orientado hacia estas disciplinas, pero no es demasiado complicado interpretar la derivación que tendrían estos consejos para cualquier sector o profesional, sea cual sea su puesto.

He aquí, por tanto,

CINCO LECCIONES QUE UN CHEF PUEDE ENSEÑARTE EN TU TRABAJO

1. Trabajar en equipo es el camino más directo hacia la meta

En la cocina de cualquier gran chef trabajan simultáneamente docenas de personas. Unos limpian, otros cortan producto, otros preparan repostería, algunos solo emplatan y hay solo uno que dirige. Pero todos y cada uno de ellos trabajan como si fueran una sola persona. Tienen un objetivo común y juntos se encaminan hacia él colectivamente. Cada uno asume su parte de responsabilidad pero al tiempo interioriza que es el equipo el que es valorado de forma global. No existe mi trabajo o tu trabajo; sólo hay nuestro trabajo. Si al final de la comida el cliente está satisfecho, el logro es de todos. Si se siente defraudado, el fracaso es de todos.

ramsayDel mismo modo, en un departamento de marketing o en una agencia existe un fin único: vender, que tu marca sea más conocida, conseguir más visitas o fans, generar tráfico al punto de venta; el que sea. Pero siempre es/debe ser una labor que se desarrolla en equipo. Ni los mayores genios tienen capacidad suficiente por sí solos para alcanzar el éxito si no son capaces de coordinar e involucrar a todo su equipo en el objetivo que persiguen. Un copy sin corregir, una producción no entregada a tiempo o un arte final con errores pueden hundir el mejor concept. Éxito es una palabra que no debería tener plural porque es, en esencia, plural.

¿Cómo gestionarlo?

Fija objetivos comunes y hazlos públicos. Comparte el seguimiento de los objetivos con todo el equipo. Planifica reuniones periódicas para asegurarte que todos recuerdan los objetivos y poner en común cómo poder conseguirlos. Fomenta el team building. No dejes de transmitir a cada miembro de su equipo la importancia particular que su trabajo tiene en la performance global. Comparte los éxitos y fracasos entre todos los miembros del equipo.

2. Deja que la comunicación fluya

Una cocina no es precisamente un oratorio en lo que a decibelios se refiere. Cuando Gordon Ramsay o Alberto Chicote entran en una cocina, una de las normas que tratan de imponer con mayor ahínco a los que trabajan en ella, es que hablen más entre ellos. Un camarero debe saber transmitir bien una comanda; el cocinero debe confirmar que la ha entendido y transmitir las órdenes a los pinches; estos deben avisar cuándo han terminado con su tarea y, al final del proceso, el camarero debe escuchar con claridad que el plato está listo para servir. Sin comunicación fluida, una cocina está condenada al fracaso.

cocinaUn equipo de marketing no es diferente. Todos los integrantes deben hablar entre ellos para que la información llegue a todos sus miembros y cada uno sepa en el punto en el que se encuentra cada proyecto, Cuando un equipo no tiene suficiente comunicación interna corre el riesgo de que un proyecto sea entendido de modo distinto por los diferentes participantes y evolucione descoordinadamente en diferentes direcciones bajo criterios no convergentes. El resultado puede acarrear graves pérdidas e incluso llegar a hundir una compañía. Y en ocasiones por algo tan trivial – y barato – como no dedicar el suficiente tiempo para hablar con el resto de miembros y pedir feedback sobre tu trabajo.

Si hablamos de publicidad, existe un elemento crucial para el éxito de cualquier campaña: el BRIEFING. Si un briefing no explica claramente los objetivos, estrategia, recursos, mandatories y plazos, la campaña estará condenada al fracaso. Agencia y anunciante tienen el deber y derecho de construir juntos un briefing completo y bien desarrollado para que los equipos que trabajarán despues sobre el proyecto sean eficientes en su desempeño.

¿Cómo gestionarlo?

Fomenta reuniones interdepartamentales para poner en común los diferentes proyectos en los que trabaja la compañía. Busca excusas para que los miembros del equipo compartan su tiempo y hablen entre ellos sobre sus tareas (no solo mejorarás la comunicación interna sino que tambien crearás lazos empáticos que generarán sinergias). Apuesta por la norma de “menos mails y mas conversaciones cara a cara”. Crea comités de seguimiento de proyectos. Identifica y promueve project leaders que sean buenos comunicadores. Determina un modelo de briefing consensuado entre agencia y anunciante. No temas ser pesado, una llamada de más puede suponer ahorros millonarios. Comparte con tus compañeros los avances que obtienes y ,asegúrate de que entienden el punto en el que se encuentra un proyecto, lo que tu haces y lo que se espera de ellos.

3. Asume, acepta y entiende tu área de responsabilidad

Imaginad que, en una cocina, al responsable de la plancha le diera por ponerse a preparar crema pastelera, el sumiller se metiera a preparar ensaladas y el repostero se enredara a confeccionar reducciones y emulsiones de salsas de pescado. Lo único que ese restaurante iba a ser capaz de servir en sus mesas sería una barra libre de caos disparatado. Y, llegados a este punto, nadie sabría admitir su parte de culpa.En una cocina, cada uno tiene un rol; siempre hay – y tienen que haber – generales y peones. Cada uno debe jugar su papel lo mejor que sepa y esperar su momento para poder progresar sin meterse en los fogones ajenos.

cocinerosOtro tanto se podría decir de un equipo de marketing. Las luchas de egos o las indefiniciones en las tareas son un verdadero cáncer capaz de llevarse por delante a la compañía más saneada. Es fácil perdernos en juzgar la labor de los demás y, al mismo tiempo, descuidar lo que se supone que se espera de nosotros. Siempre han habido y habrán tareas más agradables o que aportan más visibilidad en un equipo o una agencia, pero todas son importantes por igual. Al final del día, tal y como hemos dicho antes, si el objetivo es común y todos somos igual de importantes para conseguirlo y hablamos entre nosotros lo suficiente para que todos entendamos lo que esperamos del trabajo del que está a nuestro alrededor, estos conflictos no deberían existir. Pero la realidad es que existen. En una cocina, en una agencia, en una empresa, en un equipo deportivo o allá donde se junten más de tres seres humanos.

¿Cómo gestionarlo?

Define correctamente el puesto de cada miembro y asegúrate que tiene lógica dentro del organigrama. Establece procesos de seguimiento y medición del desempeño entre superiores y subordinados. Conoce a tu equipo. Fomenta las promociones entre los mejores y la rotación de equipos. Transmite claramente lo que esperas de cada puesto, sus límites y tareas asignadas. Delega tareas, pero tambien responsabilidades. Se justo y proporcional en tu evaluación. Revisa periódicamente si tu organigrama es el adecuado a la realidad de tu compañía y a los objetivos marcados y proyectos en proceso, y adáptalo si fuera necesario.Supervisa que cada uno está donde tiene que estar. No permitas ni estimules que nadie realice tareas o evaluaciones que no le corresponden.

4. La presentación es la mitad del éxito

Hace muchos años que la buena cocina ha dejado de ser una simplona combinación sinfónica de materias primas a través de una elaboración correcta (lo que comunmente se entendía como cocinar). Cuando el proceso de elaboración de una receta ha terminado, comienza una labor que, hoy en día, es casi tan importante como todo lo realizado hasta el momento: emplatar y presentar el plato. Los grandes chefs tienen en mente esta tarea desde el momento en el que empiezan a diseñar su próxima creación. La mise en scène puede suponer la diferencia entre el éxito y la indiferencia; estamos demasiado acostumbrados a la excelencia…

masterchefHace tiempo que la gastronomía dejó de ser el imperio del sabor. Ahora, olor, vista, tacto y hasta oído tienen su lugar e importancia dentro de la cocina. Y tambien hace tiempo que el éxito de un plan de marketing no depende únicamente de una buena idea. Las papeleras de los consejos de administración están llenas de buenas ideas que no fueron vendidas adecuadamente. Cuando presentas una campaña, un proyecto, un plan de marketing debes conseguir los créditos suficientes como para poder llevarlo a cabo. Debes conseguir los recursos, presupuesto, tiempo y equipo necesarios de parte de los de arriba, pero tambien el entusiasmo, atención, foco e involucración de los de abajo. Una buena idea no basta; tienes que ser capaz de enamorar, convencer, superar miedos y frenos, despejar dudas, romper el inmovilismo y el pánico al cambio que está tan de moda en tiempos de crisis.

¿Cómo gestionarlo?

Dedica tiempo y recursos a la presentación de tus ideas. Hazlo de forma directa, absolutamente clara e inconfundible. Llama a los sentimientos, recurre a las emociones. Para que te compren un proyecto, debes vender éxito de un modo visible. Convierte en un dios del Powerpoint, Prezzi o la herramienta que utilices. Espera al momento y foro adecuado para exponer tu idea; posiblemente solo tengas una oportunidad. Llama la atención, despierta el interés…. (ya sabes, la vieja amiga AIDA). Apóyate en recursos audiovisuales. No salgas de la sala sin “pedir el pedido” (aprobación del proyecto) de una forma inequívoca y consensuada. Dale la importancia que se merece al esfuerzo y dedicación de tu equipo; vende lo que ha costado desarrollar la idea y lo que va a aportar – no hay lugar para dubitaciones; si habéis trabajado duro y creéis en lo que hacéis, es el momento de apostar por el éxito… y saborearlo). Trata de conseguir el máximo consenso pero huye de los revienta-planes-ajenos y fanáticos del negativismo. Cree en lo que creas; crea sobre lo que crees. Se honesto con los demás pero, sobre todo, contigo mismo.

5. Para crecer, hay que crear

No hay nada que los auditores de la Guía Michelín, los críticos gastronómicos y los gourmets expertos valoren más que la innovación y la creatividad puestas al servicio de la gastronomía. Encontrar nuevos productos y materias primas, investigar formas de elaboración diferentes a las tradicionales y combinarlos en un plato de un modo que a nadie se le haya ocurrido antes son motivos de aplauso y alabanzas hacia cualquier chef.

Y hacia cualquier creativo o responsable de marketing. Evidentemente, la creatividad por creatividad no es suficiente. Salvo que tu máxima aspiración en la vida sea ganar trofeos para tu sala noble a base de truchos invendibles. Pero dejando el mundo de las agencias a un lado, la creatividad debe ser un camino y no un fin. Siempre hay una forma más eficaz de trabajar, un camino más corto, más barato o simplemente más directo para llegar a la meta. A eso se le llama creatividad bien entendida.

creatividad

Creatividad es encontrar un nuevo camino publicitario para incrementar nuestra notoriedad, reposicionar nuestro producto para diferenciarnos de nuestra competencia o explotar un argumento que nos distinga. Pero tambien lo es hallar un nuevo material de plv, encontrar un proceso de comunicación interna mas eficaz, diseñar un plan de producción más económico… La creatividad no es un fin, es un camino y, en ese camino, toda la compañía puede resultar beneficiada. Por tanto, su aplicación y compromiso excede al de un equipo creativo. El departamento financiero o de recursos humanos de una agencia puede ser tanto o más creativo que el propio equipo creativo o de comunicación.

¿Cómo gestionarlo?

Estimula los brainstormings, el pensamiento lateral, los buzones de sugerencias, los procesos creativos. Fomenta la búsqueda de nuevos planteamientos, cuestiona lo evidente, huye de los lugares comunes. Todo es susceptible de ser cambiado, siempre hay un camino mas sencillo o eficiente de hacer las cosas. Odia a los inmovilistas, detesta a los conformistas, aplaude a los innovadores. Busca el talento dentro de tu casa; está ahí, esperando a que le des la oportunidad de salir a la luz. Piensa diferente, actúa diferente. Citando a Steve Jobs, ¿quien quiere ser marina cuando puedes ser un pirata?

Al fin y al cabo, pocas cosas son mas publicitarias que una buena cocina y nada resulta más sabroso que paladear la buena publicidad. Espero que estos consejos os sean de ayuda. ¡Buen provecho!

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