Facebook cava su propia tumba

Hace años que oímos hablar sobre el presunto fin de Facebook. Siempre han habido gurús que pronostican defunciones incluso antes de que el sujeto haya enfermado, sabedores de que, antes o después, todos estamos condenados a un mismo final. Al fin y al cabo, vende más condenar a muerte a quien goza de buena salud. Sin embargo, ahora ha sido el propio Facebook el que se empeña tercamente en dar la razón a sus detractores.

Hasta hace muy poco tiempo, en realidad, no tenía ningún sentido hablar de un inminente fin de Facebook. Cuando uno cumple diez años sumando más de 1.300 millones de usuarios (algo menos de la quinta parte de la población mundial) se parece a todo menos a un personaje de Walking Dead.

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Fuente: recopilación informes publicados Facebook & Others

 Como siempre le sucede al primero, todo lo que podemos hacer en torno a Facebook son especulaciones, dado que no tenemos un case study contra el que comparar su evolución. No sería difícil consensuar que Facebook está alcanzando una fase de madurez, ya que su ritmo de crecimiento anual tiende a ralentizarse y muestra una tendencia a la estabilización.

Superado ya el boom de la primera década del milenio, la red sigue creciendo pero su fuente de enriquecimiento proviene de las (pocas) regiones donde la penetración de Internet aún está por explotar (especialmente Sudamérica, Asia y, en menor medida, África). La facilitación del acceso a Internet desde dispositivos móviles dado la popularización y abaratamiento de estos, tiene también una relación directa con este crecimiento, pero no es exclusivo de Facebook.

Hoy por hoy, los indicadores de crecimiento en Facebook, motivados por estas tendencias, son sensiblemente menores a los experimentados por otras plataformas como Twitter, Instagram o Whatsapp.

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Fuente: datos oficiales Facebook

Parece demostrado y justificable decir que Facebook empieza a dar muestras de fatiga. Según un reciente informe del instituto demoscópico Pew, sólo un 10% de los usuarios cambia su estatus una vez al día, y menos del 4% actualiza su perfil varias veces; cerca del 25% dice que nunca lo hace. Esta tendencia es incluso menor entre los usuarios más jóvenes.

Los dos principales motivos que justifican este descenso parecen estar relacionados con el flujo de información que reciben los usuarios. Por una parte, son cada vez más frecuentes las quejas por las constantes vulneraciones de la privacidad que sufren sus usuarios, un asunto sobre el que los chicos de Zuckerberg llevan ya largo tiempo trabajando, conscientes de la creciente importancia del tema.  Conforme la red global incrementa el acceso a la información, más celosos nos volvemos con nuestra intimidad. Cuando una misma plataforma conecta a la quinta parte de la humanidad, la intimidad se convierte en algo sagrado. Y en un desafío para los hackers de todo el mundo, conscientes del volumen de información personal que acumulan los servidores de Facebook.

Por otra parte, los usuarios de Facebook se quejan amargamente del creciente volumen de información que encuentran en la red. Resulta lógico: a mayor número de usuarios, mayor volumen de publicaciones. Y mayor consumo de tráfico de datos. Esto está hastiando a muchos usuarios. El 36% de los facebookers no aguanta que la gente comparta demasiada información y el mismo porcentaje se irrita cuando otros cuelgan fotos o comentarios sin permiso.

Este es uno de los motivos que expone Zuckerberg para justificar los recientes cambios en su algoritmo de exposición de información. Pero la realidad es que es más que una excusa, es una estrategia que disfraza un hecho relevante: Facebook es ahora una empresa participada con presencia en Bolsa y se debe a sus accionistas. Y es sabido que a los accionista de cualquier empresa solo les preocupa una cosa: acumular beneficios de dobles dígitos. Poco más que una quimera, cuando hablamos de las deficitarias redes sociales.

Si quieres ser visto, primero pasa por caja 

Bajo la justificación de evitar que los contenidos sobreimpacten a sus usuarios, Facebook ha reducido el alcance orgánico de las publicaciones. Dicho de otra manera mas vulgar — y entendible para todos —: si antes abrías sesión, podías encontrar publicaciones provenientes de unos 150 contactos. Hoy, esta lista de contactos visibles — impresiones, en argot — se ha visto reducida a unos 30. Aproximadamente, una quinta parte.

Para quien no conozca como funciona una red social como Facebook, habría que explicar que nunca visualizamos todo el contenido que publican nuestros contactos. Eso sería casi imposible, teniendo en cuenta que un usuario medio de Facebook tiene un promedio de entre 160 y 210 contactos — no hay consenso sobre este dato — y cada uno publica una media de 3 veces al día. Facebook selecciona alguna de las publicaciones de tus amigos en función de aquellas que tienen más relevancias — generan mayor volumen de interacciones, sean I Likes, comentarios o compartidos — o que pertenezcan a los usuarios con los que tú más interactuas.

teleñecosPor tanto, un usuario de carácter personal ve actualmente restringido el alcance de sus publicaciones y recibe menos informaciones de sus contactos, con lo que la variedad y el surtido de información que encuentras en Facebook pierde mucho atractivo. Frecuentemente, encontramos las mismas publicaciones circulando o solo oímos publicar a los mismos usuarios. El patio de vecinos en el que encontrábamos a nuestros amigos y familiares a tapiado una buena parte de su pared y ahora vemos menos información y resulta más monótono. Conclusión: la experiencia de uso de Facebook a título personal ha empeorado sensiblemente.

Pero también vemos otras publicaciones que no son de carácter personal… Un anunciante puede pagar para que un post o un video sea visualizado por un volumen pactado de usuarios, comprando de este modo audiencias a través de un volumen de impresiones segmentadas según los criterios que el anunciante dicta.

Si unimos ambos hitos tenemos una conclusión muy clara: Facebook está penalizando las publicaciones gratuitas y beneficiando a las de pago — percibidas como publicitarias o spam y que generan mayor rechazo. Malo si eres un particular, pero mucho peor para los que se dedican a una explotación publicitaria de perfiles — comunity management —; para éstos últimos, el cambio de algoritmo de Facebook supone un problema grave, especialmente a quienes trabajan con clientes de perfil bajo que cuentan con muy poco presupuesto.

Aquello de “ábrete una página de tu negocio, publica mucho y bueno, y conseguirás un canal publicitario autoeditable, masivo, multiformato y sobre todo gratuito” ha pasado a mejor vida. Esto supone un problema grave para muchos usuarios de carácter profesional e irrita a muchos anunciantes. Y lo otro de “un lugar donde re-encontrarte con amigos lejanos y socializar con tus colegas tu día a día” se ha visto minimizado y semi-censurado.

¿Vivirá Facebook un éxodo masivo hacia otras redes?

De este modo, las previsiones pesimistas de los más agoreros corren el riesgo de convertirse en realidad y que la primera red social en hacer boom sea también la primera en hacer crack. El volumen de visitas e interacciones está disminuyendo sensiblemente desde la novedad en el algorritmo. Cada vez más usuarios recurren a otras redes alternativas o simplemente abandonan Facebook como un lugar donde compartir información y se decantan por otras plataformas donde, esta vez sí, el volumen de usuarios con los que interactuas está pactado como limitado desde su concepción. Ésta puede ser una de las claves del auge de Whatsapp, la red social de los que dicen que no usan redes sociales.

El problema aún es demasiado joven para tener datos sólidos y fiables; el daño está recién hecho. En manos de los de Palo Alto está reflexionar sobre su decisión y deshacer sus pasos hacia un entorno más social y amigable. O mantener sus decisiones y acelerar la agonía de un gigante cuyo cadáver, de buen seguro, no hará las delicias de sus grandes inversores. Sólo el tiempo — y el sentido común — tiene la respuesta. Desde luego, no los gurús aficionados a leer bolas (de cristal) ajenas.

Algunos enlaces de interés sobre el tema:
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